Archivo mensual: agosto 2008

Andiamo Presto 2008!

sdove andiamo 
En 1993, con veintipocos años, unas 50000 pesetas de entonces (300€ de ahora) y mi flamante Aprilia de 125cc y dos tiempos, me propuse por primera vez hacer un viaje serio en moto. La idea era salir de España por los pirineos, atravesar el mediodia francés a la velocidad del rayo y plantarme al segundo día en Venecia. O, más exactamente, en Noale, sede (por aquel entonces) de la fábrica principal de Aprilia.

En un tiempo en el que no existía el gps, ni el móvil, ni -lo más importante- Internet tal y como la conocemos ahora (es decir, nada de Google maps, ni reservas de hotel on line, ni información turistica gratuita…) es evidente que pecaba de optimismo. Tampoco tuve en cuenta los desastrosos efectos de viajar en solitario sin haberlo hecho antes. Conclusión: la primera noche me faltó muy poco para echarme a llorar y dar media vuelta en la frontera (sólo habia conseguido llegar hasta Narbona); a la segunda, no me quedó más remedio que hacer precisamente eso, porque me estaba quedando sin blanca a una velocidad alucinante (Costa Azul en pleno agosto, echa cuentas…).

Con todo, al pasar los años, no puedo dejar de recordar aquel viaje como uno de los mejores de mi vida, y las anécdotas que viví en aquellos memorables cuatro días me acompañarán siempre. Por tanto, no es de extrañar que 15 años más tarde, con muchos más medios (y, gracias a Dios, efectivo) a mi disposición y una nueva y flamante Aprilia, esta vez de 750cc -mi querida Futura me la levantó del garaje algún hijo de mala madre-, me planteara nuevamente repetir la aventura. Tampoco es de extrañar que esta vez tuviera mayor suerte en mi desempeño :-).

Para aprovechar mejor los días, y dado que el sur de Francia ya lo he visitado en más ocasiones, esta vez opté por embarcar en Barcelona para tomar tierra en Civitavecchia, muy cerca de Roma, lo que me permitió atravesar la Toscana a la ida y a la vuelta y visitar lugares que de lo contrario se habrían quedado, literalmente, en la cuneta. Y no me arrepiento para nada. Con las salvedades que marcan la diferencia de edad y las circunstancias, este ha sido también uno de los mejores viajes de toda mi vida. Y aquí queda el testimonio.

Dia 10 de Agosto: En el mapa | En imágenes
Dia 11 de Agosto: En el mapa | En imágenes
Dia 12 de Agosto: En el mapa | En imágenes
Dia 13 de Agosto: En el mapa | En imágenes

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Livorno, Fortezza Vecchia

Construida por orden de Alessandro de Medici, Duque de Florencia. Decidió renovar la ciudad tras comprarla a la vecina Pisa por 100000 florines de oro. Encargó al gran arquitecto florentino Antonio di Sangallo “Il Vecchio” (1455-1534) su diseño, con el fin de reforzar la más antigua y pequeña, construida en tiempos de la dominación de Pisa.


Livorno, Fortezza Nuova y Fossi Medicei

Livorno, con su trazado urbano en forma de pentágono y su cerco de murallas, se construyó en un terreno pantanoso. Por lo tanto, como hubo que intercomunicar los barrios a través de canales, se la conoció en toda Italia como la “pequeña Venecia”. En la actualidad, esos canales, llamados “Fossi Medicei”, que siguen siendo navegables y que llegan hasta el centro histórico de la ciudad, así como el fabuloso puerto de la misma época, dominado por inmensas murallas, entre las que destacan las torres y las fortalezas, son los que manifiestan la identidad y la fascinante historia de la ciudad.


Livorno, Cisternone

El Cisternone es un impresionante edificio neoclásico inspirado en los baños romanos, utilizado para purificar el agua que llegaba a la ciudad mediante el acueducto Colognole. El pórtico presenta ocho columnas dóricas coronadas por una semi-cúpula con aspiraciones a Panteón de Agripa. El interior es una gran cisterna de decantación dividida en naves por las pilastras que emergen del agua.


San Gimignano

Vista desde Castel-San Gimignano, pueblo situado a unos 14 km. Había poca luz y debido a la distancia era necesario emplear el zoom al máximo, pero fue la única manera de recoger todas las torres en el mismo plano…


Afueras de San Gimignano

Debido a que San Gimignano se asienta en lo alto de una colina, desde el poblado se puede ver muy bien el horizonte a varios kilómetros de distancia, por lo que las vistas de la comarca toscana son encantadoras. En los tiempos medievales y del Renacimiento era un punto de pausa en la marcha de las peregrinaciones hacia Roma o el Vaticano.


San Gimignano delle belle Torri

En los pueblos amurallados toscanos de la época medieval, las familias adineradas competían entre sí con la erección de torres cada vez más altas que simbolizaban más poder y riqueza (ignoro si competían también con otro tipo de erecciones como a menudo sucede hoy dia). A la vez las torres servían como hostales, fortalezas y claro, símbolos de prestigio. San Gimignano es también conocida como “San Gimignano delle belle Torri” como consecuencia de sus 14 altísimas torres cuadrangulares de distintos diámetros y alturas que constituyen su prestigioso sello internacional. En la Edad Media, la ciudadela contaba con 71 torres, pero la mayoría de ellas cayeron en el curso de las batallas y guerras padecidas en Toscana a lo largo de los siglos.


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