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Ace Café London

Aunque este viaje no lo hice en moto, no cabe duda de que éste es el lugar de este post, en parte por su temática pero, básicamente, porque yo lo he decidido así. Aunque también por otra parte, no deja de ser paradójico que me resulte imposible visitar un lugar tan rotúndamente motero si no es viajando en transporte público. Pero es que estoy bastante seguro de que si pusiera el pie (la rueda, en este caso) en Inglaterra, tardaría menos de media hora en acabar bajo de un autobús de dos pisos.

No se trata de una conjetura: hace siete años tuve ocasión de rodar en moto en un país en el que las leyes obligaban a hacerlo por la izquierda, y si el final no fue más desastroso fue porque se trataba de una carretera circular sin cruces a nivel. Aun así, yo me las apañe para acabar un par de veces en el carril de la derecha. No me quedaron ganas de repetir el experimento, y menos aún en la zona metropolitana de Londres.

Bueno, hecho este inciso, vamos a lo que vamos: el Ace Café de Londres. Era un lugar que quería visitar desde hace tiempo, y cuando comprendí que en esta ocasión el hotel estaba a poco más de dos kilómetros del susodicho, quedó bastante claro que una visita al lugar era algo inexcusable. Para los más moteros, no harán falta muchos más datos: el Ace Café fue en su momento la cuna de las Café-Racer por las que -casi- todos perdemos el sueño hoy día. Para los menos, seguro que las palabras mod, rocker y quadrophenia los irán poniendo en situación.

 El Ace Café es un bar de carretera situado a las afueras de Londres, junto a la North Circular Road. En su momento fue punto de reunión para los moteros británicos, que semanalmente  se reunían allí para exhibir sus preparaciones y, normalmente, competir con ellas a continuación. Tal y como comentaba en el párrafo anterior, también fue escenario de épicos enfrentamientos entre mods y rockers, algo que hoy día se refleja en su decoración y en todo su merchandising, aunque sobre esto último volveremos mas adelante.

Es necesario señalar que el Ace Café actual es tan sólo la re-encarnación del histórico, que cerró allá por los años setenta. Pero también he de decir que para ser un producto moderno con aspiraciones de franquicia, me sorprendió muy agradablemente. La decoración está muy cuidada, el ambiente muy conseguido, y aunque mi visita fue a primera hora de la mañana, no faltaban moteros en la puerta dedicados a comentar la jugada. Para poner la guinda, en el interior una patrulla británica de carretera se encargaba de dar buena cuenta de sus english breakfast a las ocho de la mañana. El olor a huevos fritos ayudaba a entrar en situación. Me resultó un poco curioso que la práctica totalidad del personal fuese de origen indio, pero bueno, eso le daba una nota exótica que también suma.

Al fondo de la sala encontramos la verdadera razón de ser del Ace Café: seis café-racers que seguramente serían más felices si las dejaran en libertad por la North Circular, pero que en su vejez han tenido que conformarse con pasar a formar parte de la decoración del café. Seguro que hay destinos peores:

Y como decía, voy a volver al merchandising, porque merece mención aparte. Yo estuve reservando la cartera para esta parte del viaje, y llegado el momento me sentía como un niño en una juguetería. Pines, parches, banderas, bandanas… todos se vinieron conmigo de vuelta a Valencia. Incluso dos cajas de caramelos con el logo impreso del Ace. También disponen de una línea de ropa a juego con la estética racer, aunque -eso sí- a precios de Londres. Y de posters  y otro tipo de mercancía relacionada con los eventos que organizan casi a diario. De hecho, cuando ya abandonamos el lugar nos encontramos con una concentración de Jaguars de época -el Ace Café resulta evocador no sólo para los moteros-. Bueno, puede que no fuese lo mismo que los cromados de una Norton genuina, pero como premio de consolación no estuvo nada mal.

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El Camino del Cid

En 2008, durante mi ruta motero-estival hacia Italia, tuve ocasión de ver en algunos tramos del camino unos carteles indicadores que anunciaban el “Camino del Cid“. No tenía ni idea de qué iba la cosa, así que a la vuelta me informe por internete y vi que la ruta me venía de perlas por varios motivos… me encanta la época medieval, tengo gran parte del camino como quien dice aquí al lado de Valencia, y otro tramo importante quedaba muy cercano a la ruta en proyecto para ese verano, que era ir al Pirineo en busca del Santo Grial.

En principio no me lo planteé como una ruta al uso: la idea era ir aprovechando las oportunidades que se fuesen presentando para ir recorriendo las distintas etapas. Cada etapa o capítulo no se corresponde necesariamente con uno de los tramos “formales” del camino, lo normal es que englobe dos o tres de ellos, pero las entradas del blog sí que van a estar agrupadas en el tramo correspondiente, aunque pertenezcan a distintas fechas.

Capítulo I:

Capitulo II:

  • Realizado en agosto de 2009, aprovechando el camino de vuelta de la búsqueda del Santo Grial. En esta ocasión, a lo largo de tres días, que incluyeron tramos de El Destierro (completo), Tierras de Frontera y Las Tres Taifas.
  • Ruta del Día 1
    Ruta del Día 2
    Ruta del Día 3

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Puerta Alta y Puerta Baja

La calle mayor de Daroca discurre a lo largo de una rambla natural, por lo que cuando llueve con ganas se ve inundada con facilidad. En ambos extremos de esta rambla se levantan la Puerta Alta y la Puerta Baja, respectivamente.

La Puerta Alta es la menos vistosa; fue transformada en el siglo XVII. La Puerta Baja, por contra, era la vía de acceso a la ciudad para quienes llegaban a ella desde Valencia, Madrid y Teruel, y por eso resulta mucho más vistosa. Esta formada por dos torreones cuadrados separados por un arco amplísimo que tiene su justificación: es necesario un acceso de grandes dimensiones para poder evacuar el agua durante las tormentas y evitar que la calle mayor quede anegada. Cuenta la leyenda que en cierta ocasión no pudieron abrirse las puertas a tiempo y la puerta ejerció de dique amenazando con inundar la ciudad entera. Entonces, una rueda de molino desprendida bajo rodando a lo largo de la calle hasta chocar contra las puertas y forzar su apertura, impidiendo el desastre. Hoy en dia aun se puede ver esta rueda en Daroca, aunque es más que probable que la leyenda no tenga ninguna base histórica.


Iglesia de Santo Domingo

La Iglesia de Santo Domingo se construyó en el  siglo XII y destaca por ser uno de los puntos de arranque del estilo mudéjar en Teruel, en concreto su torre, que se inició en estilo románico puro (sillería y columnas en cada cara) y se continuó pronto en ladrillo y estética mudéjar.

No obstante, aunque la transformación de la torre románica en mudéjar es evidente por el material y ciertos elementos decorativos, no cabe duda que sus constructores se vieron obligados a mantener unos cánones de austeridad y equilibrio románicos, el arte de los conquistadores cristianos. Esto es característico de las primeras manifestaciones del mudéjar.


Santa María Colegiata (de los Sagardos Corporales)

Fue construida especialmente para los Sagrados Corporales. En la pared, donde esta su capilla, se puede observar las escenas del milagro, conocido por todo el mundo y documentado oficialmente en el año 1340. Los hechos transcurrieron así: Los Musulmanes, quienes siglos antes habían conquistado casi toda la península ibérica, tenían control de Valencia. Las tropas cristianas de Aragón se unieron para defender sus tierras y reconquistar lo perdido. 

El Capellán D.Mateo Martínez, de Daroca, celebraba una misa en la que consagró seis formas destinadas a la comunión de los seis capitanes de aquellas tropas. Un ataque sorpresivo del enemigo obligó a suspender la misa, ocultando el capellán las formas envueltas en el corporal (pieza cuadrada de tela sobre la que se realiza la Eucaristía) en un pedregal del monte. Rechazado el ataque, del que salieron los cristianos victoriosos, los comandantes pidieron al sacerdote que les diera la Comunión en acción de gracias por la victoria. El Padre Mateo fue al lugar donde las había escondido y se encontró las seis hostias empapadas en sangre y pegadas a los Corporales.

Los comandantes tomaron esto como una señal de que iban a ser victoriosos. Levantaron el corporal manchado de sangre como un estandarte y volvieron triunfalmente a la batalla contra los Moros. Los seis comandantes eran todos de diferentes regiones de España y cada uno de ellos creía que el sagrado corporal debía de ir a su ciudad, por lo que decidieron hacer un sorteo. Tres veces, la ciudad de Daroca fue escogida para ser el hogar del corporal. Pero dos comandantes no estaban de acuerdo. El general principal, propuso una solución: pondrían el corporal en la espalda de una mula árabe que nunca había pisado tierra Cristiana, la dejarían que vagara y donde se detuviera sería el lugar escogido por el Señor para que se quedara allí el corporal.

La mula empezó su jornada seguida por la asistencia cercana de sacerdotes con velas encendidas, y soldados. El primer camino que la mulo tomó fue hacia Valencia, pero nunca entró en esa ciudad. La mula continuó tocando Segorbe, Jérica y Teruel. Pero no entró en ninguna de esas ciudades. Viajó durante 12 días una distancia de más de 200 millas antes de doblar las rodillas y caer muerta en la ciudad de Daroca.


Daroca

Se trata de un conjunto fortificado rodeado de murallas construidas entre los siglo XIII Y XVI y conservadas prácticamente en su integridad. Destacan en ellas dos puertas defensivas situadas en las dos entradas principales de la ciudad, la Puerta Baja, remodelada en el siglo XVI con dos torreones cuadrangulares, y la Puerta Alta, transformada en el siglo XVII. Cuenta además con otras puertas como la de Valencia o la mudéjar de San Martín de la Parra. En Daroca había tres castillos, el Mayor, el de la Judería y el de San Cristóbal o Torre del Andador.


Colegiata del Santo Sepulcro

Principal templo en España de esta Orden. La nueva planta es del siglo XVII. Tiene una fachada con 3 puertas, flanqueada por 2 torres y un tabernáculo digno de mención. Casa matriz de la Orden del Santo Sepulcro en España. Estructuralmente, es una réplica del Santo Sepulcro de Jerusalén.


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