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Fuerte del Rapitán

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Alzado sobre una colina en la vertiente norte de Jaca, el fuerte de Rapitán ha sido testigo del vertiginoso crecimiento de la ciudad en el último siglo pero también de los más tristes episodios de su reciente historia local. En sus muros cayeron fusilados decenas de republicanos en los primeros días de la Guerra Civil.

El lunes 23 de octubre de 1884 comenzaron las obras de desmonte y explanación del futuro castillo en el monte de Rapitán. La majestuosa obra tenía un carácter fundamentalmente defensivo. Su ubicación en la entrada del Valle del Aragón le concedía una importancia estratégica decisiva para la defensa fronteriza del estado. Iniciado a la par que el fuerte de Coll de Ladrones en Canfranc y Santa Elena en Biescas, el Estado destinó cerca de seis millones de pesetas. Las obras de Rapitán se prolongaron hasta finales de siglo.

Aquí concluyó (por esta vez) mi periplo pirenaico…


Fortaleza de Jaca

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Rechazada inicialmente por la ciudad, que la consideró una amenaza para sus fueros y privilegios, del estudio de documentos procedentes del Archivo de Simancas parece desprenderse que las obras del Castillo de San Pedro debió iniciarlas Tiburcio Spanochi en el año 1595. Se sabe que dichas obras permanecían aún sin concluir en 1641. Spanochi, tras algunas dudas iniciales, desestimando siempre la muralla de Jaca por obsoleta, decidió la construcción del Castillo en el paraje extramuros conocido como el “Burnao”, Burgo Nuevo Románico.

La Ciudadela de Jaca presenta el rígido aspecto de un pentágono regular en cuyos cinco vértices se han insertado otros tantos baluartes perfectamente artillados. El conjunto está rodeado de foso y glacis. La ciudadela de Jaca es la única en su género que se conserva íntegra y separada de otras edificaciones en todo el mundo. La de Lieja también está casi completa, pero cuenta con otras construcciones adheridas a su alrededor. La defensa exterior presenta sucesivamente un foso, contraescarpa, camino cubierto, plazas de armas y glacis.

En principio el Castillo fue construido para cerrar el acceso al Ejército francés-hugonote a lo largo del eje del Camino de Santiago que recorre el Alto Valle del río Aragón hasta Jaca. La misión de la Ciudadela era complementada por otras pequeñas fortificaciones en otros valles pirenaicos. La auténtica historia militar de la Ciudadela resulta tan breve como paradójica, pues la única vez que entró en batalla fue durante la Guerra de Independencia y se hallaba ocupada por franceses, mientras los españoles intentaban recuperarla.


Catedral de Jaca

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Comenzó a construirse, casi al tiempo que la de Santiago de Compostela en el último cuarto del siglo XI, como sede episcopal y cabeza del Reino de Aragón por iniciativa del rey Sancho Ramírez que había obtenido el vasallaje vaticano tras su viaje a Roma en 1068, a resultas del cual le fue concedida la sede episcopal. Si bien la fecha de la construcción no está clara, se pueden distinguir en ella dos etapas. Una primera, podría estar situada entre 1077 y 1082 y una segunda entre 1104 y 1130. IMG_3774Actualmente está presentada como candidata a ser declarada Patrimonio de la Humanidad. Desgraciadamente, como se puede ver en las fotos, durante mi visita estaba en plena restauración, por lo que pude ver bien poco…

En la fachada oeste de la catedral encontramos el atrio y la portada, cuyo arco de mayor radio, semicircular, enlaza con la nave central, de bóveda de cañón, del interior del templo, en esta fachada, la principal de la catedral, se halla en su tímpano una pieza excepcional: el crismón, símbolo de la monarquía aragonesa y con un claro carácter trinitario y penitente. IMG_3779En la fachada sur encontramos otro pórtico, realizado en el siglo XVI con piezas de otras partes del edificio, destacando los capiteles realizados por el maestro de Jaca.

En cuanto a los ábsides, sólo se conserva del románico el que da al sur, ya que los central y norte, como ya ha sido comentado, fueron modificados en el siglo XVIII, en este abside se puede apreciar la organización tripartita del muro tanto horizontalmente como vertical, característica propia del románico jaqués extendida por otras construcciones del Camino de Santiago. En la parte superior del edificio se halla una espadaña donde esta el cuerpo de campañas de la Catedral, pieza que fue añadida en el siglo XVI.


Puente de San Miguel

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El puente de San Miguel debe su nombre a la ermita, ya desaparecida, que se levantó en el altozano que domina la orilla derecha del río Aragón, sobre la actual carretera.  No se conoce la fecha de su construcción, aunque suele aceptarse que, por su aspecto y estructura, el puente es de época bajomedieval (siglo XV). No obstante, las impetuosas avenidas del río le ocasionaron repetidos daños, de modo que hubo necesidad de acometer obras de restauración o reedificación en 1608 y 1816.

En la década de 1950 fue consolidado por el arquitecto Miguel Fisac, tras su declaración como Monumento Histórico-Artístico en 1943. En fechas recientes ha sufrido su última restauración. Todas estas intervenciones han dejado su huella sobre el monumento, tal como puede comprobarse en los distintos aparejos de su fábrica.

Su longitud total es de 96 metros. El puente presenta un alzado asimétrico, pues apoya directamente sobre la orilla derecha, más alta y sólida, mientras descansa directamente en la propia terraza fluvial en la izquierda.Muestra perfil a doble vertiente, propio de los puentes medievales, y un arco central apuntado -de 17 m de altura-, con rosca de sillería, que salva el cauce principal. Otros dos arcos más pequeños funcionan como aliviaderos, en caso de avenidas. Se refuerza su estructura mediante dos tajamares situados entre los arcos. Esta obra de ingeniería facilitó durante siglos la comunicación entre Jaca y los valles occidentales del Pirineo aragonés. Por aquí pasaba el camino, que enseguida se bifurcaba, hacia los valles de Aísa, Hecho y Ansó. El desvío por Abay, bien conservado, conducía hacia Berdún y Navarra, a modo de camino jacobeo complementario al Camino de Santiago principal, que discurre por la orilla izquierda del valle.


San Juan de la Peña

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Cuenta la leyenda, que un joven noble de nombre Voto (en algunas versiones, Oto), vino de caza por estos parajes cuando avistó un ciervo. El cazador corrió tras la presa, pero ésta era huidiza y al llegar al monte Pano, se despeñó por el precipicio. Milagrosamente su caballo se posó en tierra suavemente.

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Sano y salvo en el fondo del barranco, vio una pequeña cueva en la que descubrió una ermita dedicada a San Juan Bautista y, en el interior, halló el cadáver de un ermitaño llamado Juan de Atarés. Impresionado por el descubrimiento, fue a Zaragoza, vendió todos sus bienes y junto a su hermano Félix se retiró a la cueva, e iniciaron una vida eremítica. Este sería el inicio del Monasterio de San Juan de la Peña. El origen legendario del Reino de Aragón también encuentra en el monasterio cueva de San Juan de la Peña su propia historia, cuando reunidos los guerreros cristianos junto a Voto y Félix deciden por aclamación nombrar a Garcí Ximénez su caudillo que les conducirá a la batalla por reconquistar tierras de Jaca y Aínsa, lugar éste donde se produjo el milagro de la cruz de fuego sobre la carrasca del Sobrarbe. Cubierto por la enorme roca que le da nombre, el conjunto, que abarca una amplia cronología que se inicia en el siglo X, aparece perfectamente mimetizado con su excepcional entorno natural.

IMG_3751En su interior destacan la iglesia prerrománica, las pinturas de San Cosme y San Damián, del siglo XII, el denominado Panteón de Nobles, la iglesia superior, consagrada en 1094, y la capilla gótica de San Victorián, a todo lo cual hay que sumar otros edificios posteriores a los siglos medievales, entre los que cabe señalar el Panteón Real, de estilo neoclásico, erigido en el último tercio del siglo XVIII, que alberga los restos de algunos monarcas navarros que reinaron en Aragón, de los primeros condes aragoneses y de los tres reyes iniciales de la dinastía ramirense, Ramiro I, Sancho Ramírez, Pedro I, junto con sus esposas.

IMG_3738Pero sobre todo sobresale el magnífico claustro románico, obra de dos talleres diferentes. A lo largo de sus capiteles, en los que se pueden diferenciar claramente ambas escuelas escultóricas, se pueden ver representados algunos motivos geométricos y vegetales enmarcando diferentes escenas bíblicas… salvo en uno de ellos, del que os dejo la foto aquí abajo. Nadie está muy seguro de lo que quería representar el artista en él; las interpretaciones son varias: la lucha entre Cain y Abel, una riña entre maestros canteros…

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Los auténticos orígenes del monasterio se pierden en la oscuridad de los tiempos altomedievales. Se le ha supuesto refugio de eremitas, aunque los datos históricos IMG_3746nos conducen a la fundación de un pequeño centro monástico dedicado a San Juan Bautista en el siglo X, del que sobreviven algunos elementos.

Arruinado a fines de dicha centuria, fue refundado bajo el nombre de San Juan de la Peña por Sancho el Mayor de Navarra en el primer tercio del siglo XI. Fue este monarca quien introdujo en él la regla de San Benito, norma fundamental en la Europa medieval. A lo largo de dicho siglo, el centro se amplió con nuevas construcciones al convertirse en panteón de reyes y monasterio predilecto de la incipiente monarquía aragonesa que lo dotó con numerosos bienes.

IMG_3749Considerado por la tradición como la cuna del Reino de Aragón, fue parada habitual del Camino de Santiago y, según la leyenda española, hogar del Santo Grial desde 1071 hasta el 1399, fecha de su traslado a la Aljafería: en la actualidad aun se puede contemplar en el altar de su iglésia románica una réplica del cáliz que se conserva hoy en la Catedral de Valencia. Una fecha significativa fue la del 22 de marzo de 1071, cuando el Monasterio de San Juan de la Peña fue el escenario de la introducción, por primera vez en la Península Ibérica, del rito litúrgico romano, seguido en toda la Iglesia de Occidente, que ponía fin al antiguo rito hispano-visigótico y suponía la acomodación definitiva de la iglesia aragonesa a las pautas marcadas por el Pontificado.

IMG_3741Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XII se inició una cierta decadencia que se acentuó en el periodo siguiente, y aún más a partir del siglo XIV. Fueron las características de esta época el final de las donaciones, las pérdidas patrimoniales, los múltiples pleitos ante numerosas instancias, y especialmente con los obispados donde estaban ubicadas sus propiedades (Jaca-Huesca, Pamplona y Zaragoza), las deudas, el deterioro de las construcciones por su peculiar ubicación y diversos incendios que resultaron devastadores. Con el último de ellos, en 1675, que duró tres días, se perdió la habitabilidad necesaria para la vida monacal, por lo que se planificó la edificación del Monasterio Nuevo.

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Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña

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Como consecuencia del terrible incendio del año 1675 se tomó la decisión de construir un nuevo monasterio. Su emplazamiento se eligió en un lugar próximo, el conocido como Llano de San Indalecio, una bella pradera asentada sobre la gran roca que reunía condiciones idóneas para comenzar una nueva vida. Las dependencias fueron abandonadas en el año 1835 y desde entonces el edificio comenzó a deteriorarse progresivamente quedando, ya a mediados del siglo XX, en un lamentable estado de ruina. Tras una profunda rehabilitación, acometida por el Gobierno de Aragón, el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña alberga en su interior el Centro de Interpretación del Reino de Aragón, el Centro de Interpretación del Monasterio de San Juan de la Peña y una Hospedería, perteneciente a la Red de Hospederías de Aragón, con categoría de hotel de cuatro estrellas.

IMG_3732La fachada de la iglesia es uno de los aspectos más interesantes del monasterio barroco y ofrece una bienvenida verdaderamente impactante cuando se llega desde la carretera de Botaya. Destaca especialmente su exuberante decoración vegetal basada en roleos, diferentes tipos de flores, hojas de acanto y tallos, aunque también encontramos formas figuradas como cabezas de puttis y dos ángeles sujetando un singular escudo en la parte superior. En sus hornacinas se incluyen tres santos muy vinculados con los monjes que vivieron entre estos muros. En la portada central se representó a San Juan Bautista (patrón de esta comunidad), a la izquierda a San Indalecio (advocación de la pradera en la que se levanta el edificio), y a la derecha a San Benito (fundador de la orden monástica que se profesaba en San Juan de la Peña).


Torre del Reloj

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La torre de Jaca se construye tras el incendio que asoló la ciudad en 1440 (¿1447?) como solución provisional a la destrucción de la Catedral y de sus dependencias carcelarias eclesiásticas. Reconstruida la cárcel de la Catedral, la torre gótica que promoviera Jorge Lasieso pierde sus funciones y no tardará en convertirse en la Torre del Merino (representante del Rey en la ciudad, recaudador de impuestos y administrador de sus rentas) después de pasar por manos de varias familias nobles jacetanas (Lóriz) y antes de que el concejo la adquiriera en 1599 por quinientos ducados “franca y quieta” para convertirla en cárcel real.

El concejo jaqués quiere dejar de depender del horario que “dicta” la Catedral y decide instalar el reloj de la ciudad en lo alto de la torre. Todavía corre el año 1599. Bartolomé de la Rosada, campanero y vecino de Broto, cobra 500 sueldos por el trabajo de la campana y Bernat de Lasala, campanero y vecino del Bearn, cobra 3.000 por la hechura de la campana. Los canteros Pedro Gil y Urbano de San Vicente se ocupan de hacer el capitel que había de sostener las tres campanas que habían sido fundidas años atrás; la campana relojera, la que llevaba las armas de la ciudad y hoy se puede ver en el patio del Ayuntamiento, la de las medias horas y la de los cuartos.  El arreglo del reloj de la Catedral (se sacó de allí y se colocó en la torre a pesar de la oposición del clero) corrió a cargo del relojero Pedro Baulín de Barbastro. La destrucción de Jaca tras la toma de la ciudad a los franceses en la Guerra de la Independencia no afecta a la Torre de la Cárcel. El General Espoz y Mina escribe el 5 de Diciembre de 1813 que Jaca “apenas tiene un edificio sano”… El de la cárcel.


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